«Me gusta ir al trabajo cada mañana»

Christian Löschen, Director General de Schnellecke Modul GmbH

¿Cómo llegó a Schnellecke?

La primera vez que conocí Schnellecke fue cuando estaba estudiando y acudí a la feria «Unternehmen stellen sich vor» de Bremen. Fue en 2006. Estudiaba Ciencias Empresariales especializadas en Logística. Cuando llegó el momento de hacer el trabajo de fin de carrera, escribí a Schnellecke, puesto que tenía buenos recuerdos de la empresa. Así es como fui a Schnellecke Portugal junto con otros tres estudiantes a punto de licenciarse para escribir un trabajo sobre análisis de procesos de montaje de consolas centrales. Estuvimos allí cuatro semanas. Schnellecke se encargó del vuelo, del alojamiento y de absolutamente todo lo demás. Nos acogieron muy bien.

Mi trabajo obtuvo buenos resultados, así que nada más terminar los estudios me ofrecieron participar en el programa para trainees de Schnellecke. Obviamente, no tardé mucho en aceptar. Pensé que volvería a Portugal, ya tenía el bañador prácticamente puesto, pero después me mandaron a Glauchau, en Sajonia. Estuve allí cuatro meses, tiempo durante el que me ocupé de la optimización de las rutas de los trenes de remolque, entre otras cosas. Después estuve tres meses en Eisenach, donde Schnellecke trabajaba para Opel. Posteriormente tenía que ir a Pamplona, ya casi había metido otra vez los bañadores en la maleta cuando en el último minuto cambiaron los planes y tuve que ir a Hamburgo. Entonces salí del programa para trainees antes de lo previsto para convertirme en y «Gerente de Control Operacional y Sistemas».

Pero aun así dejó Schnellecke…

En 2010 me fui a una empresa de logística de Bremen simplemente porque quería ver cosas nuevas. Allí también trabajé en varias áreas, viajé mucho y terminé quedándome en los Estados Unidos, donde trabajé cuatro años en el centro de Tuscaloosa.

Aprendí mucho. Por ejemplo, en Malasia vi cómo se gestiona una empresa llena de cristianos y musulmanes y en los Estados Unidos conocí la mentalidad que tienen de contratar y despedir a la gente. Eso también me ha ayudado a crecer personalmente, pero también en el trabajo que ahora desempeño. No solo en lo relacionado con los diferentes contextos culturales de nuestros empleados, sino también en lo relacionado con las diferentes culturas de empresa que he podido conocer colaborando con compañías como Daimler, BMW o VW.

Durante este tiempo no corté nunca con el contacto con Schnellecke, puesto que llamaba a menudo por teléfono y me reunía con antiguos compañeros y jefes. En 2015 regresé a Alemania, donde asumí la nueva puesta en marcha de proyectos. 

¿Y por qué volvió a Schnellecke?

Schnellecke me invitó para una entrevista en Wolfsburgo. Me encontré con la misma gente con la que ya había tenido contacto seis años antes. Eso me impresionó y, de algún modo, me hizo sentir directamente en casa. Me hizo ver que la gente permanece en la empresa durante mucho tiempo. Por eso volví a Schnellecke, no por el dinero, sino por las posibilidades de desarrollo que vi en la empresa y por el ambiente que domina en ella.

Entonces, Schnellecke adquirió casualmente el negocio del competidor de Bremen en Tuscaloosa, así que tuve que volver a marcharme a los Estados Unidos, donde contraté a la misma gente que había contratado cuatro años antes, pero esta vez para Schnellecke.

Una vez establecido el emplazamiento de allí, regresé a Alemania, donde directamente me embarqué en poner en marcha el centro de Soltau.

En qué se diferencia Schnellecke de los demás?

En Schnellecke es posible pasárselo bien a largo plazo. No es igual en todos los sitios, tal como he podido comprobar. Aquí a la junta directiva no le gusta fanfarronear y no hay superiores que te marquen cada paso. Hay mucho margen de maniobra, solo es cuestión de aprovecharlo. Si tienes una idea diferente a lo habitual, te dicen «adelante» y miran si funciona. Si va bien, esta idea se convierte en un nuevo estándar.

En Schnellecke me lo paso muy bien. Me gusta ir al trabajo cada mañana. Eso es lo que deseo a todos los empleados que trabajan tanto en la nave como en la oficina. Cada mañana tendrían que ir al trabajo con una sonrisa.

A menudo me llega a los oídos que aquí tratamos a los empleados de forma diferente que en otras empresas de la región. La filosofía de Schnellecke se basa en no considerar a los empleados como un simple número sino interesarse de verdad por ellos como humanos. Es por eso que, cuando me reúno con la Gerencia por la mañana, también me llevo a alguien del Shopfloor para que comprenda todo el proceso y vea algo diferente a su puesto de trabajo.

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